Saber dos idiomas no alcanza para ser traductor

Cuántas veces los adolescentes al momento de decidir qué estudiar, analizan en qué les va bien y dicen “sé inglés y me gusta, voy a estudiar traductorado”? Pero nada más lejos de la realidad. El amor por las lenguas no alcanza para convertirse en traductor. Seguramente, quien conozca una lengua cabalmente, pueda hacer que otras personas entiendan un mensaje o un texto, pero de ahí a que se convierta en traductor, hay mucha distancia. A días de haber celebrado el día internacional del traductor, el 30 de septiembre, fecha en que se conmemora el fallecimiento de Jerónimo de Estridón, traductor de la Biblia y santo patrono de los traductores, reflexionamos sobre el rol del traductor, ese puente que posibilita la comunicación, el eslabón invisible que conecta la realidad de dos culturas diferentes. Un traductor debe ser un excelente lector en la lengua de origen y un excelente redactor en la lengua de destino. Un traductor se inspira en el amor por la lectura, la pasión por las lenguas, la curiosidad y el espíritu investigador. Aunque el principal instrumento de trabajo de un traductor son los idiomas, la manera en que un traductor transmite el mensaje final requiere habilidades específicas, que no provienen solamente del estudio exhaustivo de un idioma per se. Además de dominar las lenguas con las que trabaja, un traductor debe profundizar en la cultura y la historia de esos idiomas, conocer distintas materias, expresarse y redactar muy bien; debe formarse en lingüística y en las diferentes técnicas de traducción, comprender y producir todo tipo de textos, aplicar nuevas tecnologías de traducción, confeccionar glosarios, entre otras. El traductor debe ser un excelente lector en la lengua de origen y un excelente redactor en la lengua de destino. No sólo debe tener la capacidad de redactar conociendo profundamente la gramática y su complejidad, sino también la de saber corregir y revisar el texto final minuciosamente. Debe ser capaz de decidir el vocabulario específico a utilizar, comprendiendo el contexto sociológico y cultural de la lengua meta de modo que el resultado final sea comprendido sin dificultades. Es primordial que tenga habilidades en el procesamiento del texto y el uso de programas de traducción en línea. La mayoría de las traducciones involucran la utilización de software y herramientas de traducción informáticas que debe dominar, de manera que se conviertan en un vehículo y no una barrera. En la actualidad, la mayoría de las traducciones involucran la utilización de software y herramientas de traducción informáticas que debe dominar, de manera que se conviertan en un vehículo y no una barrera para el desempeño de su profesión. Sus principales herramientas de trabajo son diccionarios y compendios sobre el campo objeto de la traducción, como así también glosarios con términos propios de la temática. Un traductor se desempeñará en estudios de traducción, empresas, ONGs, embajadas, en Naciones Unidas, organismos públicos y podrá, además, de traducir todo tipo de textos en diversos ámbitos, trabajar en servicios de revisión y edición y de manera freelance. También podrá realizar la traducción para doblaje y subtitulado de documentales, series y películas. Por ello, para desempeñar su labor, no le alcanzará solamente con dominar las lenguas de trabajo desde el punto de vista lingüístico. Sin duda, es fundamental este aspecto, pero debe lograr alcanzar niveles superiores de educación y una cultura general integral en ambas lenguas, de manera que pueda alcanzar la competencia comunicativa y no el mero dominio de las estructuras de una lengua. El traductor debe ser capaz de crear y dominar todas aquellas metáforas, analogías y expresiones propias del idioma de destino para adaptarlas y lograr que sean comprendidas perfectamente por el público al cual se dirigen. Un traductor debe, en el momento de su formación, integrar equipos de investigación sobre temas relativos a la carrera. La Universidad del Salvador (USAL) forma a sus traductores, en sus distintas especialidades, destacando la excelencia y la experiencia del cuerpo docente, quienes se capacitan y se actualizan continuamente. Asimismo, mediante la firma de convenios con diferentes asociaciones de reconocida trayectoria en el ámbito de la traducción, se brinda el marco para la realización de diferentes actividades como cursos, talleres y jornadas para nuestros alumnos. Para lograr una formación integral, ofrece una amplia variedad de cursos de extensión, que se renueva todos los años que complementa la formación de grado. Una de las experiencias más ricas en la formación de un traductor se encuentra en la inmersión en la cultura del idioma meta, por lo que la posibilidad de participar de un programa de intercambio o estancia en un país en el que se hable la lengua meta, le brinda una bagaje cultural excepcional a la hora de comprender la cultura, la historia y, principalmente, la lengua objeto de estudio. El traductor debe, en algún momento de su formación, integrar equipos de investigación sobre temas relativos a la carrera. Un traductor trabaja esencialmente con el texto escrito, pero debe dominar la lengua en su conjunto, para lo que su formación debe incluir la comprensión oral de la lengua, que se logra mediante la práctica de la escucha y producción de la lengua oral. La formación humanística que brinda la USAL completa la formación integral de un traductor, como profesional y como persona. Paula Ortiz, directora Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad del Salvador (Fuente www.perfil.com). 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